Curtido
domingo, 10 de mayo de 2015
domingo, 26 de septiembre de 2010
El Clamor de la Gente de la Tierra
He mantenido cierto silencio con respecto a la problemática nacional actual. Las demandas del pueblo Mapuche, puedo confesar, muchas veces me parecen un tanto disparatadas dentro de mi concepción social de la realidad, pero cuando logro sentarme y reflexionar empiezo a entender un poco, sólo un poco y nunca en su inmensa complejidad, lo que hay detrás de todo esto.
El gobierno se pisa la cola, escuchamos al presidente comparar a los 34 comuneros que viven en huelga de hambre con los 33 mineros atrapados en el norte. Diciendo que le parece una contradicción ver como 33 luchan por mantenerse vivos, y los otros 34 hacen lo contrario poniéndola en riesgo. Qué sentido tiene para una persona someter a semejante castigo su integridad física? Qué conduce a una persona a usar su salud como herramienta de atención social? Como bien leí una vez, lo que lleva a un hombre alterar la realidad en la que vive con una mentira, es la incapacidad de soportarla. En el caso Mapuche, los 34 que viven dentro de una huelga de hambre no lo hacen por siempre intransigencia o capricho, están demostrando con su ayuno QUE ESTO NO DA PARA MÁS.
Y como nuestro gobierno tiene la costumbre de comparar, y para comparaciones soy bueno, creo que puedo hacer lo mismo.
En el caso de los mineros, vimos como se movilizo el presidente, los ministros, todas las fuerzas del estado. Por qué en ese minuto si, por qué todo el aparato estatal estaba con ellos y con los Mapuches no, sólo vemos a un par de subsecretarios y un ministro, sin dedicación total a un tema que tiene una trascendencia político social inmenso. Porque ser Mapuche, porque el sufrir Mapuche, no es “comerciable” no es "marquetable” porque afortunadamente, no veremos a un ministro de gobierno con una carta abrazado gritando. “Estamos bien, los 34 en el Burger King” el conflicto Mapuche no se soluciona con una frase bien armada por un asesor, ni por una imagen de personas sobre el hermoso (y con bellos recuerdos personales) Cerro Ñielol (lo escribo como se debe, y no castellanizado) porque el conflicto Mapuche se soluciona con una verdadera política nacional de tolerancia y respeto a quienes, antes que los grandes Rodríguez y San Martin, o bueno, Carrera y O’Higgins, lucharon por su justa soberanía sobre la tierra que ellos amaban y cuidaban.
Francamente, me parece decepcionante, ver como un gobierno dice tener la ambición de la construcción de un país más grande y desarrollado basando ese crecimiento en una simplista estadística macroeconómica, y no en una verdadera línea de crecimiento que considera el nivel de educación, de felicidad y de aceptación de quienes viven en el. No somos más grandes si tenemos un mejor sueldo o menos feriados en el año, lo seremos si somos capaces de ver a Chile como un país donde Dios gracia tuvimos la suerte de caer en su tierra para compartir y aprender de quienes tienen mucho más tiempo en ella. ¿Cómo?
Necesitamos con urgencia un nuevo orden social en nuestro país. Una constitución democrática e igualitaria, una constitución que de espacio a la construcción de un Chile más propio y no tan “replica” de un modelo foráneo. Y eso, creo en el fondo, es la razón por la que 34 comuneros no han comido en bastante tiempo. Ellos no pelean sólo por unas tierras o por un proceso justo, con su lucha, ellos dicen que necesitamos cambiar el país y la forma como nos relacionamos con nuestro entorno. Porque para vivir de rodillas, comiendo lo que dicen que me corresponde… prefiero morir de hambre, sabiendo que pido lo que se que necesito.
Ojala, no sea tarde mañana.
domingo, 15 de agosto de 2010
NUESTRO HUMILDE BICENTENARIO
Estábamos todos(as) viviendo la ansiedad de lo que nos preparaban nuestros 200 años de vida independiente, teníamos metas grandes… construcciones que le recordarían a las futuras generaciones nuestro nivel de adelanto, obras de teatro y torrenciales de cultura, fondos especiales para apoyar la investigación. En el plano gubernamental esas eran nuestras metas; pero lo social no quiso decir ausente en la fiesta, y nos pusimos metas aun más altas, un bicentenario sin campamentos, sin violencia en la familia, un país sin discriminaciones… y le dimos el vamos a la fiesta con un cielo capital lleno de luces de muchos colores, con los sonidos de canciones emblemáticas que aun rebotaban en las fachadas del centro. Pero aquí estamos, a pocos días de la fecha en la que nos comprometimos a estar disfrutando. ¿Qué tenemos?
Este año, la naturaleza nos hizo pasar de pocos campamentos de cientos de aldeas temporales, vimos como quienes vivían una vida acomodada, quienes disfrutaban de tranquilidad y techo gracias a su sacrificio personal y familiar, perdieron su protección, no sólo perdieron su techo… perdieron el piso y la confianza de la cual gozaban. Cómo si uno de los más grandes terremotos de la historia no fuera suficiente para adornar nuestro pastel de 200 años, nos toca, el invierno más frio en 100 años, y nuestras pantallas se llenaron de los mismos que sufrieron a causa del terremoto enfrentando lluvias y temperaturas verdaderamente inhumanas. Vamos, ¿Qué otra cosa nos podría pasar? Obvio nos ha costado más de lo que pensamos salir del terremoto a causa del invierno, pero miremos el lado amable… nuestra economía crece a un ritmo envidiable… nuestra principal exportación, el cobre, se vende a precios históricos. Y el debate cambio, ahora la pregunta era, ¿Cuánta plata podemos sacar del cobre para construir más casas más rápido? Y nuestro consuelo, días antes del día del niño sufre un golpe certero. 33 mineros, no de los que se paran año tras año a exigir bonos millonarios, con los que se compran camionetas enormes y casas aun más grandes donde con suerte una familia se encuentra, si no de esos que trabajan en las condiciones más “Centenarias” y lo hacen no sólo por su familia, lo hacen en conciencia del entorno, preocupados por la región que les presta el suelo para su trabajo (hablo de los mineros, no de los dueños de la faena) quedan atrapados a casi un kilometro de profundidad, la noticia nos alarma, seis horas después de que sucede, sabemos que hay 33 Chilenos luchando por sobrevivir en una mina, y en mi hogar el silencio rondo una mesa comúnmente ruidosa. Silentes veíamos como llegaban familiares invadidos de pánico al saber que su abuelo, papá, hermano, hijo o hasta nieto vivían horas cruciales… la mesa ruidosa, en la casa donde el terremoto paso pero no se quedo, donde el frio entro pero salió espantado por una buena estufa a parafina (antigua y todo), sólo murmuraba oraciones incompletas, elevaba peticiones y finalmente intentaba seguir con el ritual chileno clásico, la once. ¿Desanimado, desanimada?
Queríamos un bicentenario luminoso, lleno de triunfos artificiales, logros que pocos intereses y valor histórico tendrían. Porque un nuevo museo no nos haría una sociedad sedienta de cultura, porque erradicando los campamentos no erradicábamos la extrema pobreza ni mucho menos la desigualdad, porque con un museo de la memoria no dábamos un paso adelante aceptando nuestras cicatrices históricas dando paso a la comprensión y el abrazo fraterno. Nuestro bicentenario, quiera Dios gracias, será un humilde bicentenario.
Humilde Bicentenario digo, humilde no porque muchos(as) lo vivirán en condiciones distintas a las que esperábamos, humilde ya que nos presenta un país con muchas tareas por realizar, mucho trabajo que necesitara de ti, de ella y el, de ellos por supuesto, de nosotros y nosotras! Las catástrofes o los dolorosos accidentes pueden ser verdaderamente devastadoras, y nuestro talento estará en sentir esto como una gran oportunidad, no para reconstruir el país que se vino al piso, porque volver a lo que teníamos (en todo aspecto) no es bueno, bueno es llegar a un punto nuevo, adelantado… distinto, y mucho mejor.
Mi Chile, mi país del bicentenario no termina este 2010, por fortuna, mi país del Bicentenario se inicia este 2010. Te invito a construirlo.
martes, 10 de agosto de 2010
viernes, 30 de julio de 2010
Del Perdón, a nuestra justicia
He tratado de hablar con mi padre, quería hacer un par de preguntas acerca de su periodo como preso político. El ocupa el término de prisionero de conciencia. Desafortunadamente no me llamo esta semana, pero intentare recordar lo que él sentía en esos momentos, según sus relatos.
Me conto a lo que fue sometido, y es horrible, me conto como lo privaron de su libertad y de su derecho a defender lo que siente, pero siempre me hablo con clemencia de quienes le hacían daño. ¿Qué te hace pedir por el que daña?
No sólo mi papá me hablo de esto, también mi abuelo, que paso por lo mismo… ellos me hablaban defender el amor, defender la oportunidad. Cada vez que me he visto en la posición de juez, o mejor dicho en el lugar del que tiene que perdonar, lo hago, porque veo en ese acto no un acto de soberbia, veo un acto de amor, no olvido, perdono porque acepto nuestra condición de susceptibles frente al medio. El odio y el desprecio por la vida humana, no es propio, por eso debemos ser capaces de infundir en quienes se han alejado de ese camino el amor por el que prójimo, la responsabilidad por el prójimo.
La propuesta de indulto de la Iglesia, no era más que una oportunidad que teníamos como país para crecer, para salir de esta mecánica de odio y de verdades mal interpretadas. Sí necesitamos justicia, necesitamos la verdad, pero nos urge el amor. Compatriotas, no podemos confundir la justicia con venganza, me he visto de rodillas pidiendo, suplicando una oportunidad en la vida, en cualquier contexto… y he visto como existen quienes disfrutan viendo como alguien es castigado. No hablo de impunidad, hablo de justicia.
Mi papá me conto que más de una vez le pidió a quien lo torturaba que parara, en nombre de lo más sagrado y más querido, que por favor se detuviera. Dijo que jamás lo hizo, nunca se detuvo. ¿Cómo concilias el dolor después de eso? Su respuesta esa tarde en Arica fue concreta, “nunca haré sufrir a nadie de esa manera” su manera de estar tranquilo, es vivir cada día dándole amor a quienes no saben aun cuan necesario es en sus vidas.
Ojala, no sólo a nivel de país, sino que también el personal, seamos capaces de perdonar, de dar oportunidades, de creer en las personas. Y aun cuando, algunas personas no muestren nada que los haga dignos de nuestros gestos… seamos nosotros y nosotras… merecedores de nuestra alma.
Un beso, que la paz sea con ustedes.
viernes, 16 de julio de 2010
Indicadores Quimicos
Hemos sentido las cosas como son, he notado los mensajes que entregabas esos días que paréntesis, estabas partiendo y estabas despidiéndote, intentando encontrar el calor que te hiciera permanecer aquí, a mi lado… pero no lo encontraste, no es que mi amor se enfriara, sencillamente cambiaron las cosas.
Cuando intentamos la reconquista cometemos el error de retroceder, y caminar hacia atrás sólo le sirve a Michael, el resto de los terrícolas debemos avanzar. Entonces, ¿termino todo? Aquí llego el momento de ser serio.
No creo en la destrucción, creo en el cambio, la transformación… y como lo que se sentía en un minuto se convirtió de amor a decepción, de alegría a dolor, de pena a tranquilidad. No es difícil después de pasar meses llorando y tratando de no perder estrella fugaz en el cielo notar la realidad, lo que decíamos que era fue, lo que decimos que es esta, lo que dijimos que sería no sabemos. El tiempo es dinámico, constante en sus transformación y por ende impredecible, no es destino, no es casualidad… sencillamente es incierto. Lo que nos sucede mañana no lo sabremos hasta mañana, y he aquí la verdad de la conservación, que contradice a lo que enseñan los budistas! La no permanencia. No es que las cosas no nos pertenezcan o no permanezcan en nosotros, las cosas así como la masa y la energía… se transforman, llegan a ser cosas superiores llenas de colores, precipitados, temperatura o sencillamente carentes de demostraciones físicas. Finalmente, llego a mí la fenolftaleína.
Y mis dudas, mis defectos. Por qué no me crece la barba, por qué se me cae el pelo, por qué no puedo sencillamente terminar la carrera… por qué cuando cierro los ojos sigo viendo. Eso, eso que describo es lo que soy, es lo que tengo… lo que llevo. Y eso es importante, lo que cargamos, lo que somos es lo que nos lleva a la felicidad, no hay respuesta a nuestra pregunta existencial sea cual sea… sólo existe hermanos y hermanas mías la mejor de las cosas que más amo en la vida… la experimentación! Y nacemos para experimentar, nacemos experimentando el amor, el dolor, la pena y la alegría! Porque nos corresponde como personas, como seres con alma! Y nadie podrá un día decirnos, cuando termino nuestro proceso investigativo. Estoy vivo, vivo y corriendo por un camino, en el que he tenido muchas paradas, y afortunadamente, aunque suene extraño… aun no veo la meta. Nada termina sencillamente porque así se siente, las cosas cambian, todo cambia! Y eso que dejamos atrás, no lo volveremos a ver, pero nada te impide, volver a vivirlo.
Alejandro
sábado, 29 de mayo de 2010
Vasija
Una vez ella me dijo que nuestro amor era como la delicada vasija de porcelana, que cuidadosamente guardábamos sobre un pilar, y que la serie de movimientos poco delicados que cometí logro hacer que esta cayera al suelo convirtiendo esa hermosa pieza en nada más que basura, y que si bien es posible recolectar cada pedazo, sería imposible que volviera a ser lo que fue. He pensado, muchas veces en esa declaración bajo el árbol del forestal. ¿Era nuestro amor una vasija de porcelana?
Nuestro amor no era la vasija, era lo que estaba en ella. Nuestro amor era invisible, impalpable e insonoro, nuestro amor no existía dentro de la porcelana, era prisionero de la porcelana. Cuando lo escondimos ahí y cuidamos que nada le sucediera también nos arriesgamos a que se fuera, porque el amor no debe ser oculto, no puede estar almacenado, porque el amor es libre, y el amor es concreto a la vez… yo la amo aun cuando no exista forma de seguir amándola, aun cuando vea que ella logro salir del muelle libre, con temores por las tormentas que enfrentaría, pero libre, en cambio yo, la miro partir y alejarse desde el mismo lugar, y no me atrevo a moverme porque quizás, quizás un rayo de atardecer la haga voltear a mi mirarme. Y todo el mundo me dice que me vaya, que aunque se voltee ya no está cerca, que ya no me vería, o me vería, pero no me sentiría. Y como un desesperado grito contra el viento de mis culpas, te amo discúlpame, te extraño vuelve, te necesito ayúdame, no te hare más daño… perdóname. Pero de nada sirve hablar hoy, si cuando toco actuar lo hice mal. Entonces hemos perdido todo, y sentimos que no hay razón para seguir así, si se rompió la vasija, si dejamos al amor escapar, o sencillamente lo ahogamos en normas que no debería seguir. Y todo se vuelve claro con el tiempo.
El aire que había tanto dentro como fuera no era distinto, eran lo mismo, nuestro amor con o sin forma es igual, porque no importa la cantidad de solvente en la solución, siempre será la misma concentración. Porque qué importa que hoy este nublado, mañana si corre viento el cielo estará libre de esas nubes sin forma, y será limpio, puro y sin marcas, porque las nubes no pertenecen al cielo, ni las estrellas pertenecen a la noche, pasan. Nuestro amor es el cielo, y hoy está nublado por las dudas, los temores y los desengaños. La desilusión son nuestras estrellas, pero se irán, llegara el día, en este tiempo o en el próximo donde podre vivir nuestro amor sin el dolor que me paraliza el pecho hoy, sin esta presión que no me deja avanzar, porque si bien ella partió del muelle sin mirar atrás, abrazando nuevos vientos puros y llenos de esperanza, desde aquí, desde la orilla y sin bacilar siquiera un segundo, estoy atento, por si un nuevo viento purificador la trae de vuelta.
La esperanza es lo que mueve y me motiva, no de obtener lo que deseo, ya lo tengo, ya tengo el amor que tanto le pedí a Dios, la esperanza que me motiva es, que sea ella, quien disfrute del nuevo impulso de mi alma, porque aunque el viento no sople a favor, los volantines solo se elevan con viento en contra… y en el entrego mi corazón.
Ojala mires al cielo esta noche, y veras como te estoy recordando.